Boxeo , Kickboxing en Barcelona y Sant Cugat.
En la caja de una tienda de imanes, un hombre pregunta al dependiente:
– Usted vendía souvenirs. Hoy es el cumpleaños de un niño, quiero comprarle un regalo.
En la máquina le aconsejo:
– Vaya al lado, a Decathlon, y compre guantes de boxeo. Al fin y al cabo, tienes un hijo, y unos guantes de boxeo son el mejor regalo para él.
El hombre me mira sorprendido, y yo continúo:
– Papá Noel me regaló unos guantes de boxeo debajo del árbol en segundo curso. Después sólo salí a pasear por el patio con ellos. En la veranda del jardín de infancia había quien quería hacerme compañía. Lo echaban a suertes: a uno le tocaba el guante derecho, al otro – el izquierdo. Luego cambiábamos. Luchábamos como en el ring, pero todo de forma amable y amistosa.
El vendedor, sonriente, animando:
– Sí, sí, ¡yo era así de pequeño! Y hoy soy campeón del mundo de kickboxing y boxeo tailandés. Siempre digo que un niño debería tener un saco de boxeo y guantes en casa: es parte integrante de la educación de un hombre.
El hombre se lo piensa, da las gracias y se va. Quizá hoy en una casa haya guantes de boxeo y dentro de unos años crezca un nuevo campeón. Al fin y al cabo, un boxeador de verdad empieza con el primer puñetazo en el saco de boxeo, con los primeros entrenamientos honestos y el deseo de hacerse más fuerte. El boxeo no es sólo un deporte, es un camino que forja el carácter y la voluntad de ganar.